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miércoles, 16 de enero de 2013

Viaje a los sueños polares.

Y buscarte de alguna forma en las fotos de otros, dónde sales con los mismos gestos de siempre, antes de que me aficionase tanto a ellos que los echase de menos, antes de que tu mirada insomne no diera más abasto y todo tu cariño no cupiese en mi cuerpo ni en mi persona porque era magia.
Verte así tan tú, con esa alegría triste y ese auxilio que pides de forma inconsciente, que hace que quiera protegerte, ayudarte, escaparme contigo a cualquier otra parte, darte un abrazo de fibra óptica y decirte que todo va a salir bien.
Andar sin rumbo fijo hasta que nuestros círculos vitales choquen inexplicablemente.
Buscarte por ejemplo, debajo de mi cama, en el frutero, al verme reflejada en los cristales por si apareces a mi lado, en las palabras de otros que ahora son mías o en las canciones que solo suenan a ti, es decir, buscarte para encontrarme, pero ya no solo por mí, si no por ti, para que encuentres lo que quieres, para que lleguen momentos de tanta felicidad que no quepan en tu cuerpo y yo esté allí disfrutando contigo.
Para que básicamente pueda quererte sin preguntas y tú puedas quererme sin respuestas.