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miércoles, 29 de febrero de 2012

Me rompes los esquemas.

Dejé que me poseyera, ansiosamente, furiosamente, cómo si llevase esperando este momento toda su vida, con el hambre voraz de quién sabe lo que hace, consiguiendo que cada centímetro de mi piel, de mi existencia, que cada partícula de mi cuerpo gritase su nombre y que su olor me embotara los sentidos, cómo si fuera la última vez que nos fuésemos a ver antes de que todo explotase y quedásemos reducidos a esa parte ínfima del todo que somos nosotros individualmente, con nuestras respectivas vidas a parte, y volviésemos a lo mismo de siempre.

viernes, 24 de febrero de 2012

Gris.

Intento atraparte viendo tus películas, pero sigo estando tan lejos y tan cerca ti como siempre. Tan lejos como cuando te atascas con tus propias palabras porque parece que no sabes lo que quieres y me das mil explicaciones que no tienen sentido, me mareas y al final llegamos al mismo sitio. Quizás avanzamos a un te llamaré, un puede ser o te juro que te llamo, pero al final no haces nada; ni me llamas, ni ese puede ser se convierte en un: Vamos Clara! y bajamos a segunda otra vez. O tan cerca como cuando acabas de llegar después de 3 cuartos de hora esperándote y me sonríes y por un momento que parece perfecto, todo esto desaparece, todas tus promesas que dejas en el aire o que directamente no cumples, toman la forma que nunca tuvieron y me parecen creíbles. 
Tu casa acaba siendo ese intermediario silencioso que capta todos nuestros movimientos, todas las palabras que no dijimos, todas las pruebas inmateriales de que algo nos queremos, todo eso que está ahí que a efectos prácticos soy incapaz de demostrar. 
Nos movemos en círculos diferentes, solo a que a veces, como en el símbolo de las Olimpiadas los círculos se chocan unos con otros, pero en realidad cada uno es diferente, tanto en color como en circunstancias. Los aros nunca comparten más que ese trozo absurdo en relación al aro restante, porque al parecer son incompatibles. De esta forma, los aros nunca van a sobreponerse unos encima de otros, ni los colores van a mezclarse nunca.
Nos movemos en un si y no constante dónde cada día te inventas una regla nueva que no entiendo ni porqué la sigo, y ese es el problema, que yo te sigo porque creo que en el fondo hay algo.

martes, 21 de febrero de 2012

Cinco meses, veinte días.

- ¿No los odias?
- ¿El qué?
- Estos incómodos silencios. ¿Por qué creemos que es necesario decir gilipolleces para estar cómodos?
- No lo sé, es una buena pregunta.

- Entonces sabes que has dado con una persona especial. Puedes estar callado durante un puto minuto y compartir el silencio.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Humo.

La radio Fórmula nos grita las cosas que nunca nos decimos, pero están ahí flotando en el aire que respiramos. 
Enciendo un cigarro L&M perteneciente a un cartón blando que compré esta misma mañana.
Me lo fumo muy despacio, como si pudiera traerte de vuelta o teletransportarme yo a tu habitación, y mentalmente lo consigo. 
El cigarro llega a su fin, sonrío y me fumo las letras, tiro la colilla a la finca vecina y entro en casa. La puerta emite un ruido sordo al cerrarse.

martes, 14 de febrero de 2012

14.

Este día para mí carece de importancia. 
Tan solo espero que si eres de los que tienen algo que celebrar o si  simplemente para ti este día pasa como otro cualquiera y como todos los demás restantes me gustaría pedirte que como si lo celebras no va a ser conmigo, me gustaría que; cuando no tengas nada que hacer y yo pase por tu cabeza, nadie podrá oirte así que piensa en mí cómo si me quisieras...
Gracias.

lunes, 13 de febrero de 2012

Sí pero no.

Este silencio vacío de ti no va a tener fin. Estará presente en mi vida hasta que un día me llames y tengamos una conversación de 30 segundos, quedemos un día de esa misma semana y yo me pase más de tres cuartos de hora esperándo en tu portal. 
Luego llegarás  con tu carita de niño bueno y esos ojos azules, me dirás que lo sientes, que no lo vas a volver a hacer, me pedirás perdón y yo me haré la ofendida, me besarás sonriendo y me rendiré. 
Subiré al ascensor mirando al suelo y a ti, al espejo, a los dos, la puerta que se abre, la cocina, el vecino, tu habitación y su desorden habitual, un cigarro, otro, mucho humo.
Te tumbarás en la cama y me dirás ese ven cargado de significado.