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jueves, 27 de diciembre de 2012

Es imposible no entenderlo.

Hoy necesité volver a verme reflejada en las vidrieras leyendo sin leer las letras de la edad de la gente que ya no vive porque está muerta.
Necesitaba volver a ver reflejado en esos cristales como se va oscureciendo, y que esas letras sólo se visualicen gracias a velas artificiales o a velas de verdad que se van consumiendo hasta que sólo queda el plástico exterior.
Necesitaba ver las flores que alguien puso ahí con su mejor intención, aunque no creo que duren más de 3 días sin agua.
Necesitaba sentarme en un escalón de algún mausoleo privado que pertenece a una de las familias con más influencia y así,  fumarme un cigarro con ese  silencio de cementerio de fondo, a solas con mis pensamientos repetitivos, y después ponerme los cascos y escuchar una de esas canciones que perduran en el tiempo porque son demasiado buenas.
Al perderme entre todas estas cosas, la navidad parecía algo superfluo y lejano, ya que ahí no se hace notar ya que sigue igual que en cualquier otra estación del año. Impasible. Inmutable. Eterno. Como el mundo ideal de Platón, las ideas míticas, los libros realmente buenos, el buen cine o los momentos que tienes retenidos en el cerebro que no vuelven pero que solo son tuyos, y puedes volver a ellos cuando quieras, porque están ahí, bailando en tu cabeza.



lunes, 24 de diciembre de 2012

45 minutos de viaje en mi imaginación.

Nos hacemos cargo de nuestros pensamientos autodestructivos, de nuestros vicios y virtudes, nos hacemos cargo de alguna gente, de algún familiar. 
Hacemos las canciones nuestras cuando te parten en dos, cuando te recuerdan a alguien o a algún momento especial.
Reconocemos a las personas por su olor, y a veces ese olor se te queda metido muy dentro durante horas aunque esa persona ya ni esté contigo.
Dejamos que algunas personas te destrocen, porque tienen algo fantástico que hacen que pierdas el culo por ellas.
Bebemos para no vernos, rezamos a un ser superior en el que no creemos para no encontrarnos con ciertas personas, aunque luego si las vemos se nos cae el mundo, porque nos rompen los esquemas.
Nos juramos que jamás volveríamos a caer en lo mismo, pero no somos de piedra.
Nos sorprendemos con la belleza del mundo, esas sutilezas que puedo percibir de una forma especial que me hacen creer que no sirvo para la vida.
Nos enamoramos de prendas de ropa, de zapatos, de colores, de formas, de personas.
Vemos películas que te teletransportan a otros lugares mejores que este en el que vivimos, leemos a los clásicos para no sentirnos tan solos con nuestro dolor universal, nuestras angustias existenciales, nuestros pensamientos repetitivos que no se van, pero que necesitamos leer en algún sitio, en algún autor ya muerto para que todo tenga más sentido.
Nos bañamos en el mar en pleno invierno, solo para sentir el frío de golpe, toda la electricidad, todos los pelos disparados en todas direcciones.
Buscamos lo que no encontramos, queremos lo imposible, reiniciamos nuestra vida todos los días esperando que no duela, aunque en realidad nos guste el dolor, porque significa que todo sirvió para algo con la absurda importancia que le diste y que en realidad no merecía.
Estudiamos para ser alguien en la vida, llegar a algo, pero llegar a qué.
Nos cuestionamos todo lo establecido, hacemos manifestaciones, protestamos pacíficamente, pero nos timan, nos pisan y se ríen en nuestra cara, empezando por los compañeros de instituto que tenías en la ESO.
La vida se nos escapa entre los dedos, como las series infantiles que veías de pequeña que ya no existen.
Pese a todo esto, parece que vivimos toda nuestra vida en el tercer trimestre, como si esperásemos que alguien apareciese con una varita mágica y nos judgase analizando todas nuestras elecciones y acciones, ya que a nosotros nos cuesta demasiado.
Dejamos las cosas a medias cuando hay riesgo, pero no somos libres, tan solo seremos libres cuando no haya más que perder, pero siempre perdemos algo o a alguien. Estamos limitados por nuestra inconsciencia. Sondeamos los límites de nuestras propias limitaciones, el eterno quiero y no puedo, la teletienda, la felicidad artificial, la lotería, el consumismo, el tabaco, los gatos callejeros, la ceniza que estropea las alfombras suponiendo que las haya, la gente que tiene la elegancia de gatos o de plantas, la vida misma.
Que sí que pudo ser un amor del montón, pero todo el montón era mío, que sí, que prefiero saltar de una vez sin mirar y quiero que tú me sigas, que sí que el maldito bicho que te haya picado bien que se merece un documental, pero esto ya no va de lo que quiero, ni de bichos que se merecen documentales, si no de sentimientos mezclados, sensaciones, las fiestas que hay en tus ojos que yo no me quiero perder, los chispazos de luz que irradiamos, tus paranoias, las mías, ¿Me concedería ud. este baile?.
Joder, miénteme, dime que me quieres. 

domingo, 16 de diciembre de 2012

Ahora.

Ahora que ya no somos los mismos, ahora que ya no nos buscamos para vivir nuestra vida en vez de matar el tiempo, ahora que sigo tan o más o igual de perdida que siempre, ahora que ya no compartimos cosas, ahora que estamos más muertos que vivos, ahora que nada es suficiente, ahora que nos sobran las palabras, los motivos y las ralladas, ahora que todo está tan claro y a la vez es tan caótico puedo verte cuando no me ves conduciendo, buscando romper el cristal y entrar en otra cosa, pero aunque lo rompas y entres, te da miedo e intentas pegar los trozos y hacer como que no pasó nada. Pero el cristal ya está roto, ya lo rompiste, ya estás dentro.
Pero la cuestión no es esa, la cuestión es que lo que realmente me gustaría es clavarme un cristal, que saliese sangre, mucha, y no llorar.


viernes, 14 de diciembre de 2012

Lady Writer es el sitio dónde quiero

que empiece mi cuerpo cuando vuelvas y me toques, pero tú no vuelves y si vuelves es sólo a medias porque tu risa emite una señal y luego te arrepientes.
Es esta mezcla de confusión total, tu mirada atlántica, tus idas y venidas, este frío atroz y esta navidad depresiva que no me dice nada nuevo.
Díme dónde están tus ganas, el tú del principio, el de las locuras, el de dejarse llevar, el de atropellar nubes con un Citroën un domingo yendo a Vigo solo por ir, sintiendo la libertad inyectada en las venas, el humo de uno de los 20 cigarros de esa noche escapándose por la ventanilla y en la radio sonando algo motivante o no tanto.
Ayúdame y te habré ayudado, que hoy he soñado, con otra vida, con otro mundo pero a tu lado.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Ha sido divertido.

De alguna forma había que salvarse de todas esas cosas de las que nadie puede salvarse, de alguna forma había que huir, romper con todo, reconstruír el pasado en dos segundos y llorar después, pero ya no hay droga que nos salve, como de costumbre. 

sábado, 20 de octubre de 2012

Sin anestesia previa.

Es esa forma tan sutil que tienes de quererme, con cariño, con delicadeza, con un respeto para cualquier otra imperceptible.
Es esa belleza implícita que hay en en algunas cosas que haces como cuando reapareces y me miras y sonríes, con este amor puro y sin sentido que nos rodea mientras flotamos, fluimos y vivimos en el ciberespacio, el mundo, la Tierra, España, Galicia, Vigo y en cualquier lugar si es contigo.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Tus miedos son solo metafísicos.

Debería volcar lo poco que queda de esta relación que no nos lleva a ningún sitio, debería hacer un corte limpio y profundo y esperar a que cicatrice, aunque se vuelva a abrir y continúe abierto meses, hasta que lo cosa a regañadientes y los puntos se disuelvan entre tanta sangre, salpicando todos esos lugares extraños en los que estuvimos cualquier día anterior a este y quien sabe algún día las encontrarás, te recordarán a algo y te llevarán inexorablemente hasta mi. Y ahí estaré yo. Como siempre. Esperando quién sabe qué.
Aún así desgasto las calles con la mirada por si apareces por allí, como una exhalación, un suspiro interminable o el aire helado que fuiste y que vino a traición, impidiéndome avanzar.
La última vez que nos encontramos te quise como siempre me juré que nunca te querría, para poder decirte destrucción y que tú me entendieras, para poder verte a mi lado en aquel espejo deslustrado de aquella casa en aquel mes fuera de contexto. Para en navidad poder verte con veinte camisetas, una encima de otra porque no eres capaz de abrigarte mejor, y el vaho que sale de tu boca fusionándose con el humo de ese cigarro que fumas mientras te pierdes en tus miedos metafísicos y pasa un bus, un coche, alguien en una terraza grita te amo, y fuera hace un frío horroroso.

sábado, 18 de agosto de 2012

Te escribo de ventana a ventana que te quiero.

Aquella mañana me abriste la puerta en calzoncillos. Eran azules oscuros.
Nos sentamos en la mesa de la cocina y yo te observaba mientras hacías café y bostezabas todo el rato.
Esa mañana jugamos con los límites de nuestras propias limitaciones y  dejé mi olor impregnado por toda tu casa y el tuyo se quedó instalado en mis pulmones cómo un humo denso.
Seguías siendo tan dolorosamente tú como siempre, desafiando no se sabe muy bien a qué, contra quién ni porqué, pero a tu lado todo tenía el sentido absurdo de las cosas inexplicables.
Los pájaros posados en tu ventana me gritan que vuelva, y me giro, pero tú ya no estás.
¿Sabes? alguien en una terraza ha gritado te amo, y no, no era yo.


domingo, 15 de julio de 2012

Y todo lo demás está demás.

Tu mechero rojo me devuelve la mirada e intento descifrar si el marrón de mis ojos es tan claro como el de aquella puerta que visualizo en mi mente, pero siguen igual de oscuros que siempre.
Creo que ya sabías que esta taza estaba más rota que de costumbre, pero jugamos a echarle agua a ver cuanto aguantaba en escurrirse lenta y dolorosamente hasta volver a lo que era.
Tengo claro que un día te levantarás y cogerás esa taza con ambas manos y quien sabe si inconscientemente se te caerá al suelo por accidente (quiero creer) y se romperá en mil trozos, y ya no cabrá nada más dentro, ni tan siquiera una gota de ese vino que fingía ser agua, ni un cubata con MD, ni nuestros sueños, ni siquiera cabrá oxígeno. Igual te apena que se haya roto, pero dejarás de pensar en ello y volverás a tus mundos mentales paralelos y la dejarás allí en el suelo.
Si de verdad te importa que se haya roto intentarás repararla, pero como nunca le prestaste atención de verdad no sabrás hacerlo porque ni siquiera eres capaz de repararte a ti mismo y como tampoco tienes paciencia harás una chapuzada y conviertes la taza en otra cosa diferente, pero la dejas ahí aparcada, porque quien sabe, igual te vuelve a servir más adelante.
Esa taza va cogiendo polvo hasta que un día la encuentra otra persona que es capaz de arreglarla, y te la pide, y como ya te habías olvidado de ella porque ya tienes una fija y siempre puedes conseguir más se la das.
Pasado un tiempo vuelves a ver la taza en otra casa desconocida, y está irreconocible y todo te vuelve a la mente de golpe, pero ya no podrás hacer nada, porque la taza no era una taza, era una persona.
Era yo.

jueves, 5 de julio de 2012

Le quiero aunque

no juguemos en la misma liga, no nos entendamos con palabras y él esté con otra cosa en la cabeza el 85 por ciento del tiempo.
Le quiero por apreciarme de una forma especial, por aportarme cosas nuevas, por arriesgarse, por su carita de niño bueno, sus ojos azules y su sonrisa, que me hace creer en un mundo mejor.
Le quiero porque somos pura adrenalina y pura magia, porque me resulta indescifrable y enigmático, por su inteligencia. Le quiero porque es incapaz de cuidar de si mismo. Porque el día de Septiembre que empezó todo descubrí que cuando hace frío la mayoría de las cosas van más deprisa, o llegan antes.
También porque creo que es bueno que las vidas tengan varios círculos. Pero la mía, mi vida, sólo ha dado la vuelta una vez y no del todo. Falta lo más importante. He escrito mentalmente tantas veces su nombre dentro...
Se supone que debía ser fácil ¿Tienes frío? sé que a veces lo hago un poco difícil.
Así que desde aquí y mentalmente te mando un beso, si me oyes, mándame tú otro. 

sábado, 30 de junio de 2012

La vida es eso que pasa mientras haces otros planes

y pones de un lado la próxima visita, la próxima mentira, lo que quiero, debería y podría hacer si, y lo que no hago porque.
Demasiado caos mental para aclararlo en un cruce de miradas.
A veces hasta me cuestiono el sentido absurdo de las cosas, que tú estés allí y yo aquí. No podemos escapar de nosotros mismos.
A veces hasta desearía que volviera todo lo malo para que todo lo bueno también volviera de vuelta.
Julieta era idiota por enamorarse del único al que no puede tener, pero supongo que hay muchas Julietas en el mundo con otros nombres, con situaciones dispares pero con el mismo final o con el mismo principio.
 No somos más que las estupideces que nos juramos todos los días que dejaríamos de hacer pero siempre repetimos.
 Tengo ganas de que vuelvas y nada más.

martes, 12 de junio de 2012

Anatomía de Grey.

Muy bien, voy a decirlo. Tu elección, es simple. Ella o yo. Ella es una gran mujer. Pero Derek... te quiero... y, te quiero de tal modo, que finjo que me gusta tu música, dejo que te comas el último trozo de tarta y no me importa que veas los deportes en la televisión, por todo lo que debería odiarte, te quiero. Escógeme. Quédate conmigo. Quiéreme.

martes, 5 de junio de 2012

A song to say goodbye.

Nos quedamos sin excusas el dos de mayo, pese a eso nos inventamos las más inverosímiles historias para acabar viéndonos.
 Te balanceabas sobre los tejados y a veces te dejabas caer por algún lugar extraño. Nunca fui la dulce niña de tus ojos y nos movíamos violentamente, casi como con el miedo de despertarnos y comprobar que realmente éramos algo rayano en lo absurdo, fuera de lo normal.
 Tengo claro que mañana o quizás dentro de una semana, nos encontraremos de frente y ya no seremos los mismos.
Nos habremos refugiado en otras personas para dejar de sentirnos tan solos, tan poco reales como aquella primera vez que tropecé con tus perfectas imperfecciones, tus verdades a medias, tus errores garrafales, y con tus medias sonrisas.
Entonces, recordaremos viejos tiempos y sonreiremos como nunca.

domingo, 3 de junio de 2012

De como me rallo con Love Of Lesbian y otros cuentos.

Mañana las cosas de mi habitación como los cd's de esa música de la que tanto te reías seguirán ahí, aunque el día sea diferente.
Esta será la maniobra de escapismo más increíble que tendrá lugar en todo este trayecto lleno de domíngos astrománticos(y viernes claro), y cómo no noches reversibles.
Los niños del mañana se enterarán de toda esta historia, dónde vivía Marlene, la vecina del ártico, que también se la sabía. Huston, tenemos un poema, te grito, pero tú no me oyes.
Últimamente sólo describo la parábola del tonto cuando mi personulidad entra en acción, claro que si me pongo a pensar no adivino el día que fue mi primera combustión.
Así con todo, esto será una mezcla de una historia de una H que no quería ser muda y un villancico (mal cantado) para mi cuñado Fernando.
Siempre supe que nunca fui tu niña imantada, aunque tú si fuiste el mio, tu gravedad me atraía como un imán. Nuestros universos son más infinitos de lo que crees y acabarán chocando(antes o después) creando una colisión mortal que acabará con todo.
Me llaman octubre desde que nos conocimos en invierno, nunca iremos en limousinas aunque Shiwa diga lo contrario.
Mon petit cabroin jamás sabrá cuales son los colores de una sombra, y esta carta está dirigida a todas tus catastrofes (que no son pocas).
Tienes que entender que me amo demasiado como para seguir en esta tónica, en la que tengo momentos de reflexion 1 y momentos de reflexión 2, en los que concluyo que Dios por Dios es cuatro y me grito alehop aunque no me mueva de dónde estoy.
Nunca pasamos un día en el parque. A las malas lenguas les gusta hablar de lo que no saben, pero les sacamos siglos de ventaja.
Mis miradas se parecen a la mirada de la gente que conspira, aunque ultimamente solo conspiro contra mi propio tejado.
Cuando diga ya! desapareceremos, pero antes, voy a romper las ventanas y solucionaremos algunas cuestiones de familia que quedaron en el aire.
Te pasaste media vida fumando algunas plantas, nunca perteneciste al club de fans de Jonh Boy.
Pienso ganar este segundo asalto, me da igual si es 1999 o 2012.
No descartes que pronto vuelva a nuestros incendios de nieve, allí dónde solíamos gritar.
Sé que me(te) hiero mucho y que yo fui la electoplasta en esta relación.
Pero lo más importante es que hay que quedarse con lo bonito, mientras la música de ascensores nos grita las cosas que nunca nos decimos en esta mañana antiguamente nueva.

lunes, 14 de mayo de 2012

Siempre tenías otra cosa en la cabeza.

Dos semanas sin verte y cuando reapareces de la nada parece que me caigo y solo quiero abrazarte y no soltarte. Tu viejo look de cuero y camperas, y esa sonrisa. Que da igual cuantas veces me jure nunca más, siempre acabo en el mismo punto del que partí hace casi ocho meses, que no es otro que ninguno.


jueves, 3 de mayo de 2012

Pero yo sé lo que hay y es de locos.

Podríamos bailar hasta que nuestras preocupaciones dejen de existir, hasta que estemos tan cansados que acabemos durmiendo muy pegados y amanezcamos  siameses, hasta que ninguno de los dos sepa cómo se llama y las palabras dejen de flotar en la renuncia que lleva tu nombre al verme obligada a ello sin quererlo.

Y tú volverás a esa vida que no es vida, andarás con esa forma tan tuya entre apresurada y descuidada, te metrás en esos universos mentales en los que siempre te pierdo, volveremos a esos sitios sórdidos escondiéndonos de la mitad de la población, y todo esto mientras el tiempo se escapa ante nuestras narices, el aire se lleva todas nuestras preguntas sin respuesta hacia otro lugar, y un día chocaremos con ellas de frente y ya no seremos los mismos.

lunes, 23 de abril de 2012

Te duele el corazón al recordar su sonrisa.

Tenia una mirada triste y esa decadencia de quien va por la vida como quien ve llover. Su facciones y su forma de vestir hablaban de cómo malvivía por la ciudad, con sus cascos y su música a todo trapo, algún que otro cantante drogadicto ya muerto, con un pitillo en la mano y su bolsa violeta como mejor aliado.
 Llegar tarde siempre, romper las reglas y provocar eran su tarjeta de presentación.
Aparecía de la nada en los lugares más inesperados, con esa mirada hipnótica, con esa alegría, con esa sonrisa.
Recordaba vagamente a un rockstar con esa facha de me da todo igual.
Controlaba de música y a veces me sorprendía con algo de Jazz y otras con grupos que solo suenan a él. Siempre eléctrico, siempre tan indescifrable. Desprendía personalidad por cada poro de su piel. Éramos pura magia, puro arte. 
Era una sensación, un sentimiento, un olor, un momento, un pitillo a medias, tardes compartidas, un montón de angustias, llamadas de todo tipo, alguna mentira, miles de proyectos, ganas, delirios, frases y sueños. Y cómo no, pura adrenalina. 

jueves, 19 de abril de 2012

Tengo llamadas perdidas pero tuya no hay ninguna.

Tus promesas están flotando por doquier, reflejándose en los charcos, pasando por las calles más remotas, entrando por la ventana de tu casa, en los lugares en los que coexistimos en un momento del espacio y el tiempo pero para ti es como si fueran ajenas porque no las asumes como propias, las lanzas al aire a ver si suena la flauta y me las creo, pero no las dices en serio. Sólo son promesas que se están diluyendo como lágrimas en esta lluvia extraña de abril. Promesas que no valen nada.

martes, 10 de abril de 2012

Last Night.

En estas horas muertas en las que ni escribir me consuela, me balanceo entre lo que quiero y entre lo que debería hacer, y pienso que quizás tú estarás en esa casa con esa persona que tiene algo que yo nunca podré igualar haciendo cualquier cosa sin morirte de frío debiendo estar estudiando en vez de escribir todo esto.
Y ya no volveremos a ser los que éramos y a nadie le va a importar si soy capaz de escribirte tonterías en hojas medio rotas y metértelas en tu chupa de cuero para que un día indefinido las encuentres y sonrías, o si me desquicio en mi casa pensando mientras suena una canción que para tí será más indiferente que este silencio que soy incapaz de sostener, y en la tele pondrán una de esas películas buenas o no tanto que seguramente tu ya verías otra tarde lluviosa antes de conocernos. En este segundo, las cosas que nos dijimos están resbalando por los rincones de esta ciudad, con estas ganas de follarte hasta las ganas y fumarme un pitillo con un café delante y poder meterme mis angustias en otro sitio y que todo vuelva a ser normal. Pero no lo consigo y eso me destroza quizás más que esta ausencia de ti.

martes, 3 de abril de 2012

Gritando silencios.

El día que te encontré emitías como una señal que gritaba socorro, en silencio, mientras alrededor flotaba la gente medio borracha de cualquier fin de semana como otro cualquiera. Pero ese fin de semana fue diferente. De alguna forma extraña capté eso y me fijé en ti, entre todo ese gentío. Algo me atraía como un imán y otra cosa me decía que no, que tú no eras para mí. A la vez sentí que yo podía protegerte y no sé ni cómo acabé con tu número de teléfono. 
Al verte después de esa noche volví a sentir eso con mas intensidad. Me transmitías una inquietud indescriptible y una ternura casi como cuando ves a un padre contestando las preguntas de su hijo de cuatro años. 
Pero increíblemente esa tarde estabamos ahí los dos. Me ofreciste un cigarro Winston y hablamos de Cine. Después me dijiste que fueramos a tu casa y yo me negué pero al final me convenciste. Ahí empezó todo esto, y tiene gracia porque antes esa calle no me sugería nada y ahora creo verte en cada charco, en cada coche, en cada autobús, en cada farola, en cada semáforo en rojo, subiendo y bajando la calle y casi nunca eres tú.

Porque buscando tu sonrisa estaría toda mi vida.

Pero esta vez, necesito volver a encontrar mi lugar en el color de tus ojos, que me digas por millonésima vez que estoy muy guapa y que me vuelvas a decir que me das la pava del cigarro, y que después de darle dos caladas, me lo pidas y te lo termines fumando tú. Necesito respirarte y pensar por un momento que parece perfecto, que realmente nos queremos y que nos necesitamos. Necesito que me digas ven, porque si tu me dices ven, lo dejo todo. Que te rías de mi música y que me digas que me parezco a personajes famosos de cuando eras pequeño, que me recomiendes películas y volver a mi casa después de uno de esos encuentros locos, pero fugaces parecidos a tantos otros, pero a la vez diferentes, inundada de esa felicidad artificial y esas ganas de hacerlo todo y no olvidarlo nunca mientras suena una de esas canciones tan tuyas y me dices adiós con la mano y yo me alejo sin mirar atrás y tú cierras la puerta de tu casa.

martes, 27 de marzo de 2012

Almas errantes sin solución.

Lo único que nos une son unos encuentros más casuales que otra cosa, cualquier día aleatorio sin venir mucho a cuento, en el que por algún motivo mágico nos encontramos, cómo aquella noche de septiembre en la que todo dejó de tener mucho sentido para ambos y otros encuentros no tan casuales, más bien programados en casas ajenas o propias, mientras suena una de esas canciones a caballo entre el underground y la música de garaje ochentera casi cómo sacada de un barrio marginal  posapcalíptico que solo existe en las películas de Tarantino, y ese tu, yo y nosotros que flota en el silencio que nos rodea y es todo esto mezclado con esa capacidad de simbiosis que somos capaces de crear, sintetizando tus angustias existenciales por un lado y las mías por el otro en un orgasmo definitivo que lo disuelve todo, en una casa nueva para mi con sus seis escalones blancos de mármol en la entrada y ese 76 gritándonos las cosas que nunca nos decimos.

jueves, 22 de marzo de 2012

be-bemos, be-samos, fu-mamos y seguimos.

Probablemente en tu casa sonará una de esas canciones que no conozco que suenan tanto a ti, que hablan de nosotros, de un presente que vence al pasado y que hace que el futuro pase a un segundo plano y ya ves, en mi casa, solo se escucha este silencio vacío de ti mezclado con el crujir de la madera y el sonido del teclado.

domingo, 11 de marzo de 2012

Love, rain o'er me.

Te gritaré con los ojos las palabras que nunca nos decimos, le gritaré por dentro a los silencios que nos unen y sonreiré por fuera sólo por estar contigo. Dejaré que me hipnoticen tus pupilas cada tarde y la muerte se suicidará conmigo en la bañera mientras suena esa canción que los dos nos sabemos.

lunes, 5 de marzo de 2012

Dímecontusdedosquenohabrámásperosquesiempreseremosmientrasnostoquemos.

El sábado matamos a Dios y estuvo bien porque no existe, pero al irme todo volvió a estar patas arriba. Y no, no había hachís que colocase este desorden (ni todos los demás restantes).

miércoles, 29 de febrero de 2012

Me rompes los esquemas.

Dejé que me poseyera, ansiosamente, furiosamente, cómo si llevase esperando este momento toda su vida, con el hambre voraz de quién sabe lo que hace, consiguiendo que cada centímetro de mi piel, de mi existencia, que cada partícula de mi cuerpo gritase su nombre y que su olor me embotara los sentidos, cómo si fuera la última vez que nos fuésemos a ver antes de que todo explotase y quedásemos reducidos a esa parte ínfima del todo que somos nosotros individualmente, con nuestras respectivas vidas a parte, y volviésemos a lo mismo de siempre.

viernes, 24 de febrero de 2012

Gris.

Intento atraparte viendo tus películas, pero sigo estando tan lejos y tan cerca ti como siempre. Tan lejos como cuando te atascas con tus propias palabras porque parece que no sabes lo que quieres y me das mil explicaciones que no tienen sentido, me mareas y al final llegamos al mismo sitio. Quizás avanzamos a un te llamaré, un puede ser o te juro que te llamo, pero al final no haces nada; ni me llamas, ni ese puede ser se convierte en un: Vamos Clara! y bajamos a segunda otra vez. O tan cerca como cuando acabas de llegar después de 3 cuartos de hora esperándote y me sonríes y por un momento que parece perfecto, todo esto desaparece, todas tus promesas que dejas en el aire o que directamente no cumples, toman la forma que nunca tuvieron y me parecen creíbles. 
Tu casa acaba siendo ese intermediario silencioso que capta todos nuestros movimientos, todas las palabras que no dijimos, todas las pruebas inmateriales de que algo nos queremos, todo eso que está ahí que a efectos prácticos soy incapaz de demostrar. 
Nos movemos en círculos diferentes, solo a que a veces, como en el símbolo de las Olimpiadas los círculos se chocan unos con otros, pero en realidad cada uno es diferente, tanto en color como en circunstancias. Los aros nunca comparten más que ese trozo absurdo en relación al aro restante, porque al parecer son incompatibles. De esta forma, los aros nunca van a sobreponerse unos encima de otros, ni los colores van a mezclarse nunca.
Nos movemos en un si y no constante dónde cada día te inventas una regla nueva que no entiendo ni porqué la sigo, y ese es el problema, que yo te sigo porque creo que en el fondo hay algo.

martes, 21 de febrero de 2012

Cinco meses, veinte días.

- ¿No los odias?
- ¿El qué?
- Estos incómodos silencios. ¿Por qué creemos que es necesario decir gilipolleces para estar cómodos?
- No lo sé, es una buena pregunta.

- Entonces sabes que has dado con una persona especial. Puedes estar callado durante un puto minuto y compartir el silencio.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Humo.

La radio Fórmula nos grita las cosas que nunca nos decimos, pero están ahí flotando en el aire que respiramos. 
Enciendo un cigarro L&M perteneciente a un cartón blando que compré esta misma mañana.
Me lo fumo muy despacio, como si pudiera traerte de vuelta o teletransportarme yo a tu habitación, y mentalmente lo consigo. 
El cigarro llega a su fin, sonrío y me fumo las letras, tiro la colilla a la finca vecina y entro en casa. La puerta emite un ruido sordo al cerrarse.

martes, 14 de febrero de 2012

14.

Este día para mí carece de importancia. 
Tan solo espero que si eres de los que tienen algo que celebrar o si  simplemente para ti este día pasa como otro cualquiera y como todos los demás restantes me gustaría pedirte que como si lo celebras no va a ser conmigo, me gustaría que; cuando no tengas nada que hacer y yo pase por tu cabeza, nadie podrá oirte así que piensa en mí cómo si me quisieras...
Gracias.

lunes, 13 de febrero de 2012

Sí pero no.

Este silencio vacío de ti no va a tener fin. Estará presente en mi vida hasta que un día me llames y tengamos una conversación de 30 segundos, quedemos un día de esa misma semana y yo me pase más de tres cuartos de hora esperándo en tu portal. 
Luego llegarás  con tu carita de niño bueno y esos ojos azules, me dirás que lo sientes, que no lo vas a volver a hacer, me pedirás perdón y yo me haré la ofendida, me besarás sonriendo y me rendiré. 
Subiré al ascensor mirando al suelo y a ti, al espejo, a los dos, la puerta que se abre, la cocina, el vecino, tu habitación y su desorden habitual, un cigarro, otro, mucho humo.
Te tumbarás en la cama y me dirás ese ven cargado de significado.